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Published in Issue No. 122, page 7 to 12 - (27289) characters

Recursos fitogenéticos de interés agrícola de la Orinoquia venezolana

Víctor Segovia  Francia Fuenmayor  E. Mazzani  Introducción


La Orinoquia venezolana ha sido objeto de numerosos estudios con fines geográficos y florísticos, tanto por investigadores venezolanos como por exploradores y científicos de todo el mundo (Humboldt y Bonpland 1799; Hubert y Wurdack 1982; Texera 1991); sin embargo, no se ha dado aún al estudio de las especies agrícolas de esa región la importancia que tiene (Mazzani y Segovia 1998).
Las comunidades que habitan la Orinoquia basan su agricultura en siembras de subsistencia y cultivan un número considerable de especies nativas y algunas introducidas, además de emplearlas al consumo en sus propias comunidades, las utilizan para desarrollar sus costumbres ancestrales y para vender sus productos en los mercados locales (Segovia et al. 1988). Hay, además, en la región estudiada zonas de agricultura intensiva, así como una explotación minera importante (Venezuela-MAC 1996).

El objetivo del presente trabajo es dar a conocer el contexto agrícola de la región, la importancia actual y potencial de las principales especies utilizadas por los habitantes de la Orinoquia, y el potencial que tiene la explotación agrícola de esa importante región venezolana.



Contexto geográfico e hidrográfico


La superficie total de la región es de 458,345 km2, repartidos de la manera siguiente: 177,617 km2 del estado Amazonas, 240,528 km2 del estado Bolívar y 40,200 km2 del estado Delta Amacuro (Venezuela-OCEI 1995).


La Orinoquia posee los mayores recursos hídricos de Venezuela y sobresalen los ríos Orinoco, Atabapo, Casiquiare, Aro, Caura, Caroní, Amacuro y Barima. La cuenca del Orinoco es la tercera en magnitud de América del Sur; tiene un caudal de 25,000 m3/seg, de los cuales el 65% corresponden al territorio venezolano (Venezuela-Cartografía Nacional 1998).


Este amplio territorio contiene gran cantidad de relieves y zonas de vidas; sobresalen, en el estado Amazonas, dos grandes zonas planas: al norte, el Valle de los ríos Manapiare-Ventuari, y al sur, la penillanura del Río Casiquiare; asimismo, tres grandes sierras: al norte Maigualida, al este Parima, y al sur Urucusiru-Tapirapeco.


El estado Bolívar tiene un relieve variado con alturas que van desde los 200 msnm, en las márgenes del río Orinoco, hasta las elevaciones de los Tepuyes, que superan los 2800 msnm. La Gran Sabana está formada por altas mesas aisladas separadas entre sí por profundos caños; se destacan la Sierra de Lima y el Auyantepui. Al norte del estado se hallan las tierras llanas y al noreste la Sierra de Imataca.


En el estado Delta Amacuro, el relieve está bien diferenciado. El sur de la zona deltaica corresponde a un sistema de colinas y superficies disectadas que forman parte del complejo de Imataca. Las islas localizadas en el delta superior están sometidas a grandes fluctuaciones del nivel de las aguas por causa del régimen biestacional del río Orinoco. El delta propiamente dicho no tiene elevaciones y está constituido por una extensa planicie de origen fluviomarino cruzada por una intrincada red de cursos de agua; éstos conforman un sinnúmero de islas fluviales cuyos suelos están permanentemente inundados (Venezuela-Cartografía Nacional 1998).



Entorno etnológico


Strauss (1992) señala que el poblamiento prehispánico de Venezuela deriva del de América, es decir, de los grupos que entran a América a través del estrecho de Bering. El homo sapiens, u hombre actual, poblaba hace 30.000 años el área de la Beringia.


Cruxent y Rouse (1961) y Rouse y Cruxent (1966) calculan que la primera presencia humana en Venezuela ocurrió hace 20,000 años. Sanoja y Vargas (1988) sitúan esa presencia humana en una fecha hace 15,000 años. Rouse y Cruxent (1966) definen los tipos de conglomerados humanos, su cultura y sus perfiles antropológicos dividiendo esa época en cuatro períodos que denominaron Paleoindio, Mesoindio, Neoindio e Indio-hispano.

Acosta (1961) presenta cuatro grupos de poblamiento prehispánico que caracteriza como recolectores, cazadores, pescadores, agricultores, y agricultores avanzados. Strauss (1992) señala que en el poblamiento prehispánico existieron dos grandes ejes migratorios de dirección norte-sur: uno al occidente y otro al oriente del territorio venezolano. A lo largo del primero habrían ingresado influencias culturales de América Central y del oeste suramericano; por el segundo, influencias provenientes del este y del noreste de América del Sur. El mismo autor formula la teoría de la tricotomía cultural que se basa en considerar el maíz (Zea mays L) y la yuca (Manihot esculenta Crantz) como dos grandes e importantes productos del occidente y el oriente de Venezuela, respectivamente, a los cuales se agregaría la papa (Solanum tuberosum L.) en las zonas altas de los Andes venezolanos.


Pittier (1926) apunta que el maíz formaba parte de la alimentación de los pueblos autóctonos mientras que la yuca era el principal medio de subsistencia de origen vegetal de los asentamientos caribes.


Estos estudios definen el tipo de poblamiento, la interconexión de las influencias culturales y el tipo de agricultura y de organización social existentes. Al parecer, se formaron dos notables núcleos de población:

- un tronco occidental, caracterizado por movimientos de grupos humanos provenientes del oeste de América del Sur y de América Central, que dieron origen a culturas como la Timoto-Cuica y la Achagua

- un tronco oriental, cuyo origen estaría en la cuenca amazónica.



Estas oleadas de población, a su vez, han sido identificadas como las dos grandes familias lingüísticas suramericanas, la Arawak y la Caribe (Strauss 1992).


Sanoja y Vargas (1974) indicaron que los grupos sedentarios más antiguos eran de filiación arawak y a ellos se atribuyen la introducción y desarrollo de la agricultura. Se cree que estas poblaciones son las conformadores de lo que se ha denominado el "estrato étnico básico", cuya fragmentación se habría producido por una gran oleada migratoria Caribe venida del oriente del territorio (Strauss 1992).


Acosta (1961) dice que el poblamiento antiguo de Venezuela no se reduce al protagonismo del avance de estos dos importantes troncos, Arawacos y Caribes, porque hubo también corrientes migratorias menores de rasgos mesoamericanos y mexicanos, principalmente los Guamantoyes, los Otomacos y los Guamos provenientes del área del Orinoco. Las familias lingüísticas de la Venezuela prehispánica se ilustran en la Figura 1 (Strauss 1992).


En la actualidad, los grupos indígenas venezolanos han sido desplazados a las regiones fronterizas de los estados Zulia, Apure, Amazonas y Bolívar y a la región del delta del Orinoco.


Respecto a la población indígena, Morón (1994) señala 25 grupos étnicos que tienen, en total, 314,722 individuos. Son ellos los Akawaio, en la frontera del estado Bolívar y Guyana (728 habitantes); los Añu, al norte y al sur de Maracaibo, en el estado Zulia (12,969 habitantes); los Arawacos, en la frontera del estado Bolívar y Guyana (263 habitantes); los Banivas, en el Amazonas (1192 habitantes); los Bare, en el suroeste de Amazonas (1136 habitantes); los Bari, en la frontera del estado Zulia y Colombia (1500 habitantes); los Cariñas, en el centro y sur del estado Anzoátegui (10,490 individuos); los Kurripacos, en Amazonas (2585 individuos); los Guajibos, en Amazonas y Apure (11,913 habitantes); los Jotis, en el límite medio de Amazonas y Bolívar (661 individuos); los Panares, en el occidente de Bolívar y los Pemones, en el centro, este y sureste del estado Bolívar (20,600 habitantes); los Piaroas, en el centro y noroeste de Amazonas (11,915 individuos); los Waraos, en el delta del Orinoco (24.555 individuos); los Puinaves, en la frontera media de Amazonas (665 habitantes); los Wayu, en el lago de Maracaibo (179,318 habitantes); y los Yanomamis, al sureste de Amazonas (15,193 habitantes).


Morón (1994) señala que la dinámica poblacional de estos grupos es influenciada por los planes gubernamentales, pero no se puede deducir, a corto plazo, lo que podrá suceder con esos planes. Por otra parte, el sincretismo cultural ha decantado todas las manifestaciones culturales y religiosas, así como la gastronomía popular, que se basa en los productos autóctonos, y la toponimia de algunos sitios, que aún llevan consigo elementos culturales de épocas pasadas.



Zonas de vida


En la Orinoquia venezolana destacan tres zonas de vida definidas por Ewel y Madriz (1968): el Bosque Seco Tropical, el Bosque Húmedo Tropical y el Bosque Húmedo Premontano.


El Bosque Seco Tropical es, desde el punto de vista del potencial agrario, la zona de vida más importante del país por su gran extensión, su adaptabilidad a la agricultura, su producción pecuaria y el valor de sus bosques. Ewel y Madriz (1968) definen los límites altitudinales del Bosque Seco Tropical: desde el nivel del mar hasta un límite superior de 1000 msnm; el promedio de temperatura de esta zona es de 22 a 29 °C y el promedio anual de precipitación es de 1000 a 1080 mm. La vegetación es muy variada: pueden encontrarse el bosque clímax, el bosque secundario y la vegetación de sabana.


El Bosque Húmedo Tropical comprende la mayor parte de la Orinoquia venezolana. Su potencial agrícola es más bajo que el de la zona antes descrita porque la agricultura de tipo tradicional y la ganadería de pastoreo no pueden extenderse con éxito durante largo tiempo. La explicación está en los problemas que ocasionan los cambios edáficos generados por el remplazo de la vegetación por un cultivo limpio (Ewel y Madriz 1968). Triana (1982) indica que, por tal razón, las prácticas de cultivo han permanecido invariables durante mucho tiempo en esta región y sólo han incorporado algunos elementos tecnológicos, como las herramientas de hierro.


Los límites del promedio anual de precipitación en el Bosque Húmedo Tropical de Venezuela son 1800 mm (mínima) y 3800 mm (máxima); la temperatura excede, generalmente, los 24 °C. Los bosques más accesibles de esta zona de vida han sido ya explotados, en su mayoría; quedan, sin embargo, en la parte sur y sureste de los estados Bolívar y Amazonas, extensas áreas de Bosques Húmedo Tropical virgen.


El Bosque Húmedo Premontano tiene como límites climáticos, un promedio anual de precipitación de 1100 a 2200 mm y una temperatura media anual de 18 a 24 °C. En la mayor parte de esta formación predominan especies de hojas perennes. A esta zona de vida pertenecen las llanuras onduladas del sureste del estado Bolívar, de las cuales la más extensa es la Gran Sabana. En lo que respecta al uso de la tierra, esta zona tiene condiciones aptas para cultivos perennes como el cacao (Theobroma cacao) y también para cultivos comunes como el maíz, los frutales tropicales y la yuca (Ewel y Madriz 1968).


En estas zonas de vida, las prácticas conservacionistas de suelos y aguas, mantenidas durante mucho tiempo por los grupos indígenas, han sido sustituidas por tecnologías agrícolas cuya acción ha generado, en algunos casos, la aparición de sabanas de origen antrópico; un ejemplo de éstas son las sabanas de los alrededores de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas (Segovia et al. 1988 ).



Contexto agrícola


En 1996 se cosecharon en Venezuela 1,611,263 hectáreas de 44 rubros agrícolas; de éstos, los de mayor importancia por el porcentaje de aporte al total nacional son los cereales, con 45.98%, en los que sobresale el maíz, con un 22.71%; entre los granos leguminosos destaca la caraota (Phaseolus vulgaris), con 1.39% del total de la superficie total sembrada; de los rubros de textiles y oleaginosas se puede señalar el ajonjolí (Sesamun indicum) con 2.57%; en el rubro de raíces y tubérculos sobresale la yuca con 1.99%; entre los frutales, el de mayor aporte es el plátano (Musa sp.) con 3.93%; y entre los cultivos de plantación destaca el café (Coffea arabica) con 11.33%. De las especies cultivadas en Venezuela, la yuca, la piña (Ananas comossus) y el cacao tienen como centro de origen o de diversidad la Orinoquia venezolana.


En 1996 se cosecharon, en el rubro de cereales, 145 hectáreas de arroz (Oryza sativa) en el estado Delta Amacuro, que equivalen a 0.08% del área total sembrada (ATS); asimismo, de maíz se cosecharon 200 hectáreas en el estado Amazonas, 13,661 hectáreas en el estado Bolívar y 76 hectáreas en el estado Delta Amacuro, que representan 0.05%, 3.73% y 0.02% del ATS, respectivamente. En el rubro de las leguminosas se cosecharon 20 hectáreas de caraota en el estado Amazonas y 689 en el estado Bolívar; 25 hectáreas de frijol (Vigna unguiculata) en el estado Amazonas y 274 en el estado Bolívar. En el rubro de fibras textiles y oleaginosas, se cosecharon en el estado Amazonas 425 hectáreas de algodón (Gossypium hirsutum), 1750 en el estado Bolívar y 1100 en Delta Amacuro. En el rubro raíces y tubérculos se cosecharon 600 hectáreas de yuca en el estado Amazonas, 1934 en el estado Bolívar y 48 en Delta Amacuro; asimismo, 997 hectáreas de ñame (Dioscorea alata) en el estado Bolívar y 23 en Delta Amacuro. De los frutales sobresale el plátano con 290 hectáreas cosechadas en Amazonas, 341 en el estado Bolívar y 223 en Delta Amacuro. La piña sólo aparece cosechada en el estado Bolívar (27 hectáreas) pero las estadísticas no reflejan las siembras de esta fruta en los tres estados mencionados y la gran diversidad genética de esta especie frutal que está por recolectar.


Entre las hortalizas destacan, en el estado Bolívar, el tomate (Lycopersicum esculentum) y la patilla o sandía (Citrulus lanatus) con 115 y 166 hectáreas sembradas, respectivamente. Entre los cultivos de plantación está el cacao, del que se cosechan en el estado Amazonas 101 hectáreas y en el Delta Amacuro 623 hectáreas.


En resumen, el estado que cosecha mayor superficie agrícola es Bolívar con 24,283 hectáreas, y lo siguen Delta Amacuro con 2238 y Amazonas con 1671.


En estas zonas hay una agricultura migratoria practicada tanto por los pequeños agricultores como por las comunidades indígenas; por ello es difícil realizar muestreos sistemáticos que permitan determinar con exactitud la superficie cosechada. No aparecen, por tanto, en las estadísticas agropecuarias cultivos de importancia para las comunidades indígenas o locales como el pijiguao (Bactris gassipaes), el copoazu (Theobroma grandiflorum), el túpiro (Solanum sp.), el temare (Pouteria caimito), la guama (Inga sp), el ají (Capsicum annun), la guayaba (Psidium guajaba), el seje (Jessenia batava) y otros (Pérez et al. 1998).



Contexto etnobotánico


Mazzani y Segovia (1998) presentan algunos elementos etnobotánicos en las muestras colectadas en la eco-región del Río Atabapo, en el estado Amazonas, las cuales podrían extrapolarse a otras regiones de la Orinoquia.


Estos autores indican que el tipo de agricultura allí practicada ha variado muy poco; se han incorporado algunos elementos tecnológicos, como las herramientas de hierro, ya que las pequeñas áreas sembradas dificultan el uso de otros implementos agrícolas. La agricultura es de tipo itinerante. En algunos sitios del estado Bolívar los pequeños y medianos productores han adoptado implementos agrícolas y emplean semillas mejoradas.


Los grupos indígenas emplean el producto de la siembra para autoconsumo y, en muy pequeña proporción, para la venta en los mercados locales. El maíz, principalmente, se usa para hacer «atoles», «chichas» y «caratos»; la yuca amarga para la elaboración de «casabe» y «mañoco»; y la yuca dulce para el consumo fresco. Las frutas, como temare, piña, tupiro y otras muy variadas, se consumen frescas.


Los materiales colectados se nombran según la localidad de procedencia, el aspecto morfológico y la consistencia del mate-rial; en el caso del maíz, según la raza, (cariaco, canilla, anaix y otras).


Cada etnia de la región da un nombre indígena a las especies usadas; el maíz, por ejemplo se denomina «ñamú», «canai» y «can» en las lenguas de los Piaroas, Piapocos y Puinabes, respectivamente; los Kurripacos llaman al ají «ate» y a la yuca amarga «caini».


Las comunidades indígenas y los pequeños agricultores obtienen la semilla de sus cultivos generación tras generación y la guardan en sus viviendas hasta la próxima época de siembra. Los medianos productores del estado Bolívar compran la semilla a los distribuidores locales de semilla.



Recursos fitogenéticos de interés agrícola


La Orinoquia ha sido explorada por numerosos biólogos y botánicos, entre ellos Humboldt y Bonpland (1799), Codazzi (1838), Schomburgk (1854), Rice (1921) y Risquez (1962). Huber y Wurdack (1982) y Texera (1991) sintetizaron la historia de las exploraciones bótanicas en Venezuela desde 1754 a 1950. Entre tanto, Segovia et al. (1988), Mantilla et al. (1997) y Mazzani y Segovia (1998) presentaron los resultados de las colectas de recursos genéticos de interés agrícola actual y potencial de la eco-región de los ríos Atabapo y Negro, en el estado Amazonas; señalan que este tipo de acciones asegura el mantenimiento de la diversidad genética, disminuyendo el riesgo de pérdida y hacen posible la reinserción del recurso genético en su lugar de origen o su incorporación en ambientes similares.


Desde 1987 hasta 1999, los investigadores del Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela (FONAIAP) han realizado 10 expediciones de colecta a los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. Las tres primeras se hicieron cofinanciadas por el Consejo Internacional de Recursos Fitogenéticos (IBPGR) y la FAO y las siete restantes fueron financiadas en su totalidad por el FONAIAP (Cuadro 1).


Las muestras fueron recolectadas desde la latitud 3º 57' N (estado Amazonas) hasta la latitud 8º 58' N (estado Delta Amacuro) y entre las longitudes 61º 07' W (estado Bolívar) hasta la longitud 67º 48' W (estado Amazonas). La altura de los sitios de recolección varió desde 4 msnm (Delta Amacuro) hasta 910 msnm (Bolívar). Las zonas de vida donde fueron hechos los muestreos presentan gran diversidad fisiogeográfica y geomorfológica. Destacan las zonas de Sabana Acida, de Bosque Seco Tropical, de Bosque Tropical y de sabana alta del estado Bolívar; en el estado Delta Amacuro, las zonas de sabana y de Bosque Húmedo Tropical; y en el estado Amazonas, la zona de sabana ácida que se proyecta desde el estado Bolívar, los bosques de galería y el Bosque Húmedo Tropical.


Los recursos fitogenéticos de esta zona son variados; hay en ella especies como la yuca, la piña, el tupiro y el temare, que tienen su centro de origen o de diversidad en la Orinoquia y son de particular interés para las etnias de la región. Se recolectaron también especies que tienen como centro de diversidad el territorio venezolano, tales como el maíz, la auyama (Cucurbita moschata), el ají, el onoto (Bixa spp.) y el ocumo (Xanthosoma sagitifolium). Asimismo, en estas expediciones se recolectaron muestras de especies introducidas, como el ajonjolí, el ñame y el frijol (Vigna ungiuculata).



Resultados y discusión


En el Cuadro 1 puede observarse el número de muestras colectadas por estado y los tipos de comunidades visitadas en el período 1987-1999. En 10 expediciones de colecta se recogieron, en total, 398 muestras en parcelas de pequeños agricultores y de siete etnias de los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. Este germoplasma se incorporó al Banco de Germoplasma del FONAIAP, en Venezuela. El número de entradas de interés para la agricultura de la Orinoquia se presenta en el Cuadro 2. Este material se está evaluando y caracterizando con el fin de elaborar los catálogos respectivos.


Entre las especies de interés agrícola para la región, que comprende los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, está el maíz, del cual se siembran 13,661 hectáreas. El Banco de Germoplasma cuenta con 1664 entradas de maíz (Cuadro 2), de las cuales 144 provienen de esta región y las restantes de la zona norte del país. Entre las leguminosas de grano son importantes la caraota (Phaseolus vulgaris) y el frijol; la gran mayoría de las entradas (2733) fueron colectadas en la zona norte de Venezuela o introducidas de otros países. El algodón tiene importancia para la Orinoquia, aunque sólo cuatro entradas de las 315 provienen de esa región.


De las raíces y tubérculos, son importantes para la dieta diaria de la región considerada la yuca y el ñame, de los cuales hay 485 y 21 entradas, respectivamente; de estas entradas, más del 10% fueron recolectadas en la margen sur del Orinoco (estados de Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro). De los frutales tropicales, el plátano, el mango (Mangifera indica) y la piña forman parte de la agricultura que se practica en la región; los dos primeros son introducidos y las entradas mantenidas en el Banco son de origen foráneo; la piña es originaria de la cuenca amazónica y la colección más importante de Venezuela es mantenida por el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR).


De los cultivos de plantación, el más importante es el cacao, del cual existen 1579 entradas recolectadas en distintos años tanto de la zona norte como de la Orinoquia y de las colectas realizadas.


En el Cuadro 3 aparecen otras especies de interés para la agricultura de la región, aunque de ellas hay pocas entradas en los bancos del FONAIAP, estas son mantenidas in situ por las comunidades.


Por lo regular, la agricultura que practican en la región las comunidades indígenas es de tipo itinerante, de tumba y quema o «conuco»; las áreas cultivadas son pequeñas (1 hectárea en promedio) y los grupos familiares mantienen la semilla que necesitan, bien sea de especies anuales o bianuales. En zonas de mayor desarrollo agrícola, como ocurre en les localidades de San Francisco y la Paragua en el estado Bolívar, hay pequeños y medianos productores que han desarrollado y adoptado tecnologías agrícolas más modernas, como la fertilización, el uso de semilla mejorada y el uso de agroquímicos. De los grupos mencionados, sólo las etnias y los pequeños agricultores mantienen su semilla años tras año. Esta situación heterogénea motivó al Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela (FONAIAP), a continuar colectando especies que pueden ser de uso actual o futuro y a establecer una zona de conservación in situ en el estado Amazonas, a la cual se suman las colecciones activas que se mantienen en Maracay (estado Aragua).



Bibliográficas

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