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La cooperación y la competencia para conservar la diversidad nativa en Perú

Como parte de un esquema de incentivos para conservar la biodiversidad de quinua en el Perú, comunidades agrícolas recibieron recompensas, como palas y colchones, por cultivar las variedades de quinua designadas como prioritarias para la conservación.

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Palas, carretillas, bolsas de cemento y colchones – estas son solo algunas de las recompensas entregadas a seis comunidades por cultivar las variedades de quinua designadas como prioritarias para la conservación – parte de un esquema de incentivos para conservar la biodiversidad de quinua en el Perú el que está listo para expandirse a más cultivos y regiones en lo que queda de este año. Adam Drucker  y Marleni Ramirez de Bioversity International informa:

Con 184 especies de plantas nativas domesticadas y cientos de variedades, Perú es uno de los centros más importantes de diversidad de cultivos y domesticación en el mundo. Esta diversidad tiene un valor que va más allá de las fronteras peruanas. La agrobiodiversidad agrícola es la base de la supervivencia humana y de su bienestar – es crucial protegerla hoy para asegurar la opción de producir alimentos en el futuro, para el beneficio de todos. Esta conservación es a menudo hecha por pequeños agricultores quienes reciben poco reconocimiento o compensación por lo que es esencialmente un servicio público.

El mes pasado en el Perú tuve el privilegio de asistir a la ceremonia de culminación de un proyecto sobre un esquema de recompensas para incentivar a los agricultores de seis comunidades a que cultiven variedades de quinua priorizadas como raras y amenazadas. Este evento también preparó el terreno para que el Ministerio del Ambiente del Perú anunciara que este esquema se aplicará en otros cultivos y otras regiones en lo que queda de este año.

En este evento que contó con la asistencia del viceministro las comunidades recibieron sus recompensas “en especie” luego de cumplir sus obligaciones contractuales para conservar variedades de quinua priorizadas. En tanto no es fácil calcular un precio sobre el valor de la agrobiodiversidad, este proceso de licitación comunitaria intenta hacer precisamente esto. Siguiendo el esquema de recompensas, inicialmente se invitó a las comunidades que producen quinua a una competencia para cultivar variedades prioritarias que no tienen valor comercial. Las comunidades participaron preparando propuestas de conservación que incluían recompensas comunitarias "en especie”. Algunas de las recompensas presentadas en la ceremonia son las esperadas tales como carretas y lampas. Algunas eran más sorprendentes- por ejemplo el gran número de solicitudes de colchones nuevos (ver foto). Cabe notar que el empoderamiento de las comunidades al identificar sus propias recompensas en las licitaciones es una forma importante de justicia participativa, la que es esencial para hacer que este esquema de incentivos funcione. No creo que nosotros solos no mismos hubiéramos identificado colchones como un incentivo para la conservación!

El proceso de licitación se basa en el interés y el conocimiento acerca de la diversidad de quinua de los agricultores – un cultivo que ha sido cultivado en el Perú por milenios. El primer paso de este proceso es preguntar a las comunidades donde se esperaría encontrar las variedades de quinua priorizadas, si estas comunidades estarían de acuerdo en participar en actividades de conservación.  Si es así, preguntamos cuantos miembros de la comunidad estarían interesados, que terrenos usarían, que variedades prioritarias para la conservación cultivarían en sus chacras y que recompensas requerirán. Luego de una capacitación para preparar una propuesta – por ejemplo como proponer un nivel de recompensas que es justo pero que también sea competitivo – Las comunidades presentan sus propuestas.

Las decisiones acerca de que comunidades tienen propuestas ganadoras no solamente toman en cuenta los costos de las recompensas. También podemos considerar criterios de equidad social, por ejemplo  comunidades pueden ser seleccionadas para incluir grupos vulnerables tales como los agricultores más pobres, mujeres agricultoras o agricultores más jóvenes. Al final del contrato con las comunidades ganadoras se distribuyen las recompensas y a cambio, algunas de las semillas de las variedades conservadas son depositadas en bancos de semillas, típicamente en instituciones nacionales locales como universidades, de tal modo que tengamos semillas suficientes para la campaña agrícola siguiente.

Perú apoya este esfuerzo como parte de su Plan de Acción de la Estratégica Nacional de  Diversidad Biológica – con fuertes compromisos de los varios ministerios para conservar la rica biodiversidad del país– los que incluyen al Ministerio del Ambiente  y al Ministerio de Economia y Finanzas. Viceministros y también un gran número de líderes de las instituciones regionales y locales, lo mismo que la prensa asistieron al evento de la entrega de recompensas  a las comunidades agrícolas, asi señalando su fuerte interés y compromiso en este mecanismo.

Es importante resaltar que este tipo de iniciativa de pago por servicios ecosistémicos debe ser parte de un paquete de esfuerzos más amplios. No es suficiente por si solo para ser sostenible. Por ejemplo, el mejoramiento de acceso a los mercados de productos agrícolas por medio del desarrollo de cadenas de valor puede ser un estímulo efectivo, no solamente para asegurar la conservación de la diversidad a través del uso pero también para mejorar los medios de vida de comunidades remotas que viven en pobreza. En el Perú, el gobierno está comenzando a establecer programas de inversión pública para estimular la conservación y uso de la agrobiodiversidad, así como está interesado en estudiar el potencial de los programas nacionales de alimentación para centros educativos, hospitales, fuerzas armadas y prisiones  para crear una demanda sostenible de las variedades nutritivas de los cultivos que están siendo conservados.

Sin embargo, el mercado no puede ser la única respuesta si queremos incentivar y compensar de manera justa a los agricultores por conservar biodiversidad que tal vez nunca tendrá un valor comercial. Existen alrededor de 3,000 variedades de quinua. Pero se encuentran solamente entre 10 a 15 variedades en los mercados nacionales e internacionales. Aunque doblaramos o triplicáramos este número todavía tendremos miles de variedades sin opciones de mercado, y para algunas de estas nunca habrá un incentivo de mercado. Se hace necesario entonces que se desarrollen esquemas que reconozcan el valor de conservar estas variedades no comerciales.  Si las perdemos, perdemos su diversidad genética única, diversidad que es un bien público vital el que puede ser crucial para enfrentar el futuro. 

También hemos encontrado interés en este tipo de esquemas de incentivos más allá de las fronteras peruanas, como es el caso de Bolivia, Ecuador y Guatemala, y esperamos empezar un proyecto similar en México.

Para más información contactar Adam Drucker o Marleni Ramirez. Ver las fotos aquí.

Este trabajo se llevó a cabo en colaboración con el Ministerio del Ambiente del Perú y con el Programa Euro Ecotrade del Ministerio de Economia y Finanzas, y El Programa sobre Políticas, Instituciones y Mercados del CGIAR.

Photo arriba: Los agricultores y los miembros de la comunidad celebran en la ceremonia. Crédito: Bioversity International / A. Drucker
Photo abajo: Algunas de las recompensas regalado a los agricultores que completaron el programa, incluyendo colchones y mesas de comedor. Crédito: Bioversity International / A. Drucker

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